{"id":2180,"date":"2018-07-20T17:56:59","date_gmt":"2018-07-20T15:56:59","guid":{"rendered":"https:\/\/bamboo.legal\/es-legitima-la-parodia-sobre-una-marca\/"},"modified":"2026-02-04T06:32:16","modified_gmt":"2026-02-04T05:32:16","slug":"is-parody-of-a-trademark-legitimate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bamboo.legal\/en\/blog\/es-legitima-la-parodia-sobre-una-marca\/","title":{"rendered":"Is parody of a brand legitimate?"},"content":{"rendered":"<p>A ra\u00edz de nuestro <a href=\"https:\/\/www.bamboo.legal\/velaske-yo-soi-guapa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>post sobre transformaci\u00f3n, parodia e integridad en relaci\u00f3n al \u201ctrap\u201d viral de \u201cVelaske yo soi guapa\u201d<\/strong><\/a>, nuestro colega alicantino Alberto Segura (<a href=\"https:\/\/twitter.com\/ASMFresh\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>@ASMFresh<\/strong><\/a>) abr\u00eda el debate en Twitter sobre la posibilidad de aplicaci\u00f3n del l\u00edmite de parodia a las marcas, en lugar de a obras protegidas por propiedad intelectual. Es relativamente habitual en Espa\u00f1a toparse con comercios que venden, por ejemplo, camisetas con marcas famosas modificadas en tono jocoso, como <strong>\u201cASIDRAS\u201d en lugar de \u201cADIDAS\u201d<\/strong>, o <strong>\u201cFUMA\u201d en lugar de \u201cPUMA\u201d<\/strong>. Algunos de los mejores y m\u00e1s divertidos ejemplos los puedes encontrar en <a href=\"https:\/\/www.marketingdirecto.com\/anunciantes-general\/anunciantes\/48-divertidos-ejemplos-de-camisetas-con-parodias-de-marcas\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>este post <\/strong><\/a>de marketingdirecto.com \u00bfInfringen estas actuaciones los derechos de marca de sus titulares?<\/p>\n<p>Esta cuesti\u00f3n interesante es la que motiva la redacci\u00f3n de este post, como abogados especialistas en marcas.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Partimos, en primer lugar, de la base de que <strong>la parodia es un l\u00edmite al derecho de autor<\/strong> reconocido expresamente en el art\u00edculo 39 de nuestra <a href=\"https:\/\/www.boe.es\/buscar\/act.php?id=BOE-A-1996-8930\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>Ley de Propiedad Intelectual<\/strong><\/a>, ante lo que el autor de una obra original no puede oponerse, siempre que se cumplan ciertos requisitos.<\/p>\n<p>Ahora bien, <strong>este l\u00edmite no est\u00e1 contemplado en la legislaci\u00f3n marcaria<\/strong> aplicable en Espa\u00f1a (la <a href=\"https:\/\/www.boe.es\/buscar\/doc.php?id=BOE-A-2001-23093\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>Ley de Marcas<\/strong><\/a>, para marcas espa\u00f1olas, y el <a href=\"https:\/\/eur-lex.europa.eu\/legal-content\/ES\/TXT\/PDF\/?uri=CELEX:32017R1001&amp;from=EN\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>Reglamento de Marca Europea<\/strong><\/a>, para marcas europeas).<\/p>\n<p>Ambas normas contienen tambi\u00e9n ciertos l\u00edmites al derecho conferido al titular de una marca (en sus art\u00edculos 37 y 14, respectivamente), como el uso de la marca ajena si coincide con el nombre o direcci\u00f3n del que la usa (por ejemplo, que existiera un apellido en Espa\u00f1a que fuera \u201cBamboo\u201d), o la necesidad de utilizar la marca ajena para hacer referencia al destino de un producto o servicio propio (particularmente como accesorios o recambios). Sin embargo, <strong>no hay legitimaci\u00f3n conforme a estos art\u00edculos para parodiar una marca de un tercero<\/strong>.<\/p>\n<p>Debe partirse, asimismo, de que una marca parodiada va a ser, previsiblemente, una marca famosa; pues, en caso contrario, no tendr\u00eda sentido la parodia, dado que el p\u00fablico no identificar\u00eda el chiste. La normativa marcaria en Espa\u00f1a otorga una protecci\u00f3n reforzada a las <strong>marcas notorias<\/strong> (aqu\u00e9llas conocidas por el sector del p\u00fablico al que destinan sus productos o servicios) y <strong>renombradas<\/strong> (aqu\u00e9llas conocidas por el p\u00fablico en general), consistente en que los productos o servicios no tienen por qu\u00e9 ser semejantes a los de la marca infractora; pudiendo extenderse la protecci\u00f3n a productos o servicios tanto m\u00e1s diferentes cuanto mayor sea el grado de notoriedad de la marca.<\/p>\n<p>A este respecto, el art\u00edculo 34.2 c) de la Ley de Marcas establece:<\/p>\n<p><em>\u201c2. El titular de la marca registrada podr\u00e1 prohibir que los terceros, sin su consentimiento, utilicen <strong>en el tr\u00e1fico econ\u00f3mico<\/strong>:<\/em><\/p>\n<p><em>c) Cualquier signo id\u00e9ntico o semejante <strong>para productos o servicios<\/strong> que no sean similares a aqu\u00e9llos para los que est\u00e9 registrada la marca, cuando \u00e9sta sea notoria o renombrada en Espa\u00f1a y con la utilizaci\u00f3n del signo <strong>realizada sin justa causa<\/strong> se pueda indicar una conexi\u00f3n entre dichos bienes o servicios y el titular de la marca o, en general, cuando ese uso pueda implicar un aprovechamiento indebido o un menoscabo del car\u00e1cter distintivo o de la notoriedad o renombre de dicha marca registrada.\u201d<\/em><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>La lectura de este art\u00edculo, aplicado a la parodia en sede de marcas, plantea principalmente dos cuestiones:<\/p>\n<p>La primera, si el uso realizado por el que presenta la marca parodiada es \u201cen el tr\u00e1fico econ\u00f3mico\u201d. Este concepto ha sido interpretado en varias ocasiones por el Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea, que ha se\u00f1alado que ese uso debe realizarse <em>\u201cen el marco de una actividad comercial con \u00e1nimo de lucro y no en la esfera privada\u201d<\/em> (entre otras, sentencias de <a href=\"http:\/\/curia.europa.eu\/juris\/showPdf.jsf;jsessionid=9ea7d2dc30d6d884358666b04544b0a297568c2e5e6f.e34KaxiLc3qMb40Rch0SaxyMbN50?text=&amp;docid=62599&amp;pageIndex=0&amp;doclang=ES&amp;mode=lst&amp;dir=&amp;occ=first&amp;part=1&amp;cid=7497\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>11 de septiembre de 2007<\/strong><\/a> y de <a href=\"http:\/\/curia.europa.eu\/juris\/showPdf.jsf;jsessionid=9ea7d2dc30d5af5cfdd2a04a451e9adda0ba5596f958.e34KaxiLc3qMb40Rch0SaxuSbhn0?text=&amp;docid=65459&amp;pageIndex=0&amp;doclang=ES&amp;mode=lst&amp;dir=&amp;occ=first&amp;part=1&amp;cid=1159\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>12 de noviembre de 2002<\/strong><\/a>). Adem\u00e1s, dicho uso debe serlo \u201cpara productos y servicios\u201d: si el signo potencialmente infractor no distingue, como tal, un producto o un servicio, no podr\u00e1 resultar de aplicaci\u00f3n la legislaci\u00f3n marcaria (y s\u00ed, quiz\u00e1, la <a href=\"https:\/\/www.boe.es\/buscar\/act.php?id=BOE-A-1991-628\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>Ley de Competencia Desleal<\/strong><\/a>).<\/p>\n<p>La segunda cuesti\u00f3n que se plantea es si el uso (en el tr\u00e1fico econ\u00f3mico y para distinguir un producto o servicio) de una parodia de marca puede entenderse realizado bajo una \u201c<strong>justa causa<\/strong>\u201d. Y es aqu\u00ed donde, en nuestra opini\u00f3n, puede encontrarse el <em>quid <\/em>de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En <a href=\"http:\/\/curia.europa.eu\/juris\/document\/document.jsf?text=&amp;docid=147501&amp;pageIndex=0&amp;doclang=ES&amp;mode=lst&amp;dir=&amp;occ=first&amp;part=1&amp;cid=1335376\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>sentencia de 6 de febrero de 2014<\/strong><\/a> el Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea interpret\u00f3 expresamente qu\u00e9 debe entenderse por \u201cjusta causa\u201d en un supuesto de hecho distinto del que ahora analizamos, pero que puede servir para esclarecer el concepto. En este sentido, el Tribunal interpret\u00f3 que <em>\u201cel concepto de justa causa no s\u00f3lo puede englobar razones objetivamente imperiosas sino que puede asimismo referirse a los intereses subjetivos de un tercero que haga uso de un signo id\u00e9ntico o semejante a la marca renombrada\u201d<\/em> y explic\u00f3 que <em>\u201cel objeto del concepto de justa causa [\u2026] es conseguir un <strong>equilibrio<\/strong> entre los intereses de que se trata, teniendo en cuenta, en el contexto espec\u00edfico del art\u00edculo 5, apartado 2, de la Directiva 89\/104 y atendiendo a la protecci\u00f3n ampliada de que goza la misma marca, los intereses del tercero que utilice ese signo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed, <strong>el concepto de \u201cjusta causa\u201d debe aplicarse para equilibrar<\/strong>, de un lado, la protecci\u00f3n conferida a la marca; y, de otro, los leg\u00edtimos intereses subjetivos, atendiendo a las circunstancias del caso, que puede tener un tercero en la utilizaci\u00f3n justificada y razonada de una variaci\u00f3n (semejante) de dicha marca. Curiosamente, el Tribunal de Justicia de la Uni\u00f3n Europea utiliza tambi\u00e9n el t\u00e9rmino \u201c<strong>equilibrio<\/strong>\u201d para interpretar el concepto de parodia aplicado a derechos de autor, en su <a href=\"http:\/\/curia.europa.eu\/juris\/document\/document.jsf?text=&amp;docid=157281&amp;pageIndex=0&amp;doclang=ES&amp;mode=lst&amp;dir=&amp;occ=first&amp;part=1&amp;cid=1339929\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>sentencia de 3 de septiembre de 2014<\/strong><\/a>: \u00a0<em>\u201cla aplicaci\u00f3n en una situaci\u00f3n concreta de la excepci\u00f3n por parodia, conforme al art\u00edculo 5, apartado 3, letra k), de la Directiva 2001\/29, <strong>debe respetar un justo equilibrio<\/strong> entre, por un lado, los intereses y derechos de las personas contempladas en los art\u00edculos 2 y 3 de dicha Directiva y, por otro, la libertad de expresi\u00f3n del usuario de una obra protegida que invoque la excepci\u00f3n por parodia\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Como explica nuestro Tribunal Supremo en su <a href=\"http:\/\/www.poderjudicial.es\/search\/contenidos.action?action=contentpdf&amp;databasematch=TS&amp;reference=7819392&amp;links=%22534%2F2016%22&amp;optimize=20160923&amp;publicinterface=true\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>sentencia de 14 de septiembre de 2016<\/strong><\/a>, en sede de derecho al honor y libertad de expresi\u00f3n: <em>\u201cde acuerdo con una concepci\u00f3n pragm\u00e1tica del lenguaje adaptada a las concepciones sociales, la jurisprudencia mantiene la prevalencia de la libertad de expresi\u00f3n cuando se emplean expresiones que, aun aisladamente ofensivas, al ser puestas en relaci\u00f3n con la opini\u00f3n que se pretende comunicar o con la situaci\u00f3n pol\u00edtica o social en que tiene lugar la cr\u00edtica, experimentan una disminuci\u00f3n de su significaci\u00f3n ofensiva y sugieren un aumento del grado de tolerancia exigible\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En un <strong>contexto socio-cultural como el espa\u00f1ol, en el que el chiste y el chascarrillo est\u00e1n, afortunadamente, a la orden del d\u00eda<\/strong>, y recogiendo incluso nuestro ordenamiento jur\u00eddico la costumbre como fuente del derecho (<a href=\"https:\/\/www.boe.es\/buscar\/act.php?id=BOE-A-1889-4763\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer nofollow\"><strong>art\u00edculo 1.1 del C\u00f3digo Civil<\/strong><\/a>), consideramos relativamente razonable que en un procedimiento judicial pudiera acogerse una interpretaci\u00f3n generosa del concepto de \u201cjusta causa\u201d, en estos casos no excesivamente denigratorios (y, en su mayor\u00eda, inofensivos) de lo que podemos calificar como \u201c<strong>parodias de marca<\/strong>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A ra\u00edz de nuestro post sobre transformaci\u00f3n, parodia e integridad en relaci\u00f3n al \u201ctrap\u201d viral de \u201cVelaske yo soi guapa\u201d, nuestro colega alicantino Alberto Segura (@ASMFresh) abr\u00eda el debate en Twitter sobre la posibilidad de aplicaci\u00f3n del l\u00edmite de parodia a las marcas, en lugar de a obras protegidas por propiedad intelectual. 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